GUANAJUATO.— Entre callejones coloniales, historia y tradición, las emblemáticas Momias de Guanajuato se consolidan no solo como uno de los atractivos turísticos más importantes a nivel internacional, sino como un profundo testimonio de la memoria colectiva y el pasado de México.
Un fenómeno natural con más de un siglo de historia
El origen de esta colección se remonta al antiguo Panteón de Santa Paula, donde la administración local comenzó a realizar exhumaciones en la década de 1860 para liberar espacio en el cementerio. Fue en ese proceso cuando los trabajadores descubrieron un fenómeno extraordinario: las condiciones ambientales y las características del suelo de la región habían preservado de manera excepcional los cuerpos.
⇒ El primer caso documentado ocurrió en 1865 con el fallecimiento del médico francés Remigio Leroy, cuyo hallazgo sorprendió a los operarios por el nivel de conservación. Con los años, se sumaron más restos humanos de personas de diversas edades y estratos sociales, muchas de ellas víctimas de la devastadora epidemia de cólera que azotó a la ciudad en 1833.
“Las Momias de Guanajuato no son únicamente una colección museográfica; son parte de la memoria viva de una ciudad que reconoce su pasado para comprender mejor su presente y construir su futuro”. Constituyen un patrimonio cultural de enorme relevancia.
Un museo inaugurado para preservar la memoria
⇒ Para resguardar y dar orden a este patrimonio, en 1969 se inauguró formalmente el Museo de las Momias de Guanajuato, convirtiéndose con el paso de las décadas en uno de los recintos de momias naturales más relevantes del mundo.
A través de la exhibición, los visitantes pueden adentrarse en la vida cotidiana, las creencias, las prácticas funerarias y la realidad social de México durante los siglos XIX y principios del XX. Sin embargo, más allá del asombro que genera el fenómeno científico, el recorrido invita a una profunda reflexión sobre la dignidad humana, recordando que cada pieza corresponde a una persona con una historia de vida propia que merece ser observada con sensibilidad y respeto cultural.
Hoy en día, este acervo continúa posicionando a Guanajuato como un referente del turismo cultural y la preservación histórica, conectando a las nuevas generaciones con las raíces de quienes habitaron estas calles.


