CIUDAD DE MÉXICO.- La decisión de mantener la tasa de referencia en 6.50% estaba ampliamente anticipada por el mercado. Lo más relevante de esta reunión está en el lenguaje del comunicado y en las señales que entrega Banxico sobre sus próximos movimientos.
De acuerdo con Juan Sebastián Restrepo, CFA y Subdirector de Asset Management en Skandia, el mensaje mantiene un tono cauteloso. Por un lado, la inflación subyacente continuó disminuyendo, de 3.95% a 3.79%, y Banxico sigue identificando condiciones de holgura en la economía, por otro, reconoce un entorno externo más complejo, con una Reserva Federal que aumentó tasas, un dólar más fuerte y mayores tasas de interés en Estados Unidos.
Adicionalmente, ajustó ligeramente al alza sus pronósticos de inflación subyacente para el cierre de 2026 y mantiene un balance de riesgos para la inflación sesgado al alza.
Un elemento particularmente relevante es que Banxico señala explícitamente que, debido a que México y Estados Unidos atraviesan etapas distintas del ciclo económico, la política monetaria mexicana no tendría que reaccionar de manera mecánica a los movimientos de la Fed.
Esto refuerza la idea de que las próximas decisiones dependerán principalmente de la evolución de la inflación doméstica, el tipo de cambio, las condiciones de holgura y las expectativas de inflación.
En nuestra opinión, el escenario más probable continúa siendo una pausa prolongada alrededor del 6.50%. El espacio para recortes adicionales se ha reducido en el contexto actual, pero el comunicado tampoco sugiere que Banxico esté preparando un ciclo de alzas. Hacia adelante, la evolución de la inflación subyacente, el peso y la magnitud del eventual endurecimiento adicional de la Fed serán determinantes.
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