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Islandia dice NO a la Unión Europea

ISLANDIA.- Islandia está de actualidad por dos motivos. El primero de ellos, que, a través de un referéndum, sus ciudadanos han cerrado la puerta a su entrada a la Unión Europea (al menos de momento) y, el segundo, que el país ártico ha desbancado a Suiza como la nación más cara de todo el mundo.

El 29 de agosto de 2026, los islandeses estaban llamados a votar en una consulta pública en la que se decidía si era el momento de reabrir negociaciones con la UE -en punto muerto desde el año 2013- para la posible adhesión de Islandia y el ‘no’ ha ganado por cinco puntos de ventaja sobre el ‘sí’ (52,8% frente al 47,2%).

Este resultado se explica fundamentalmente por el voto negativo registrado en las zonas rurales del país motivado, según informó la BBC, por un tema que preocupa mucho al conjunto de los habitantes del país: la industria pesquera, que representa el 40% de las exportaciones del país.

Los contrarios a la adhesión han aprovechado la campaña para azuzar el temor entre los islandeses de que, en el marco de la política común de la UE -que afecta al tema de la pesca-, pudieran perder el control de sus productivos caladeros y sus aguas pesqueras “de valor incalculable”.

Y todo esto ha sucedido en medio de un contexto geopolítico muy tensionado, bajo la amenaza en la zona de la toma de Groenlandia a manos estadounidenses y en un momento en el que los ciudadanos islandeses observan cómo la vida en su país nunca ha sido tan cara como ahora.

Según los datos aportados por el sindicato de trabajadores Viska, de los que se ha hecho eco Morgunblaðið (mbl.is), el principal diario del país, Islandia ha superado a Suiza en la lista de los 10 países más caros del mundo, con una diferencia de tres puntos porcentuales.

El economista Vilhjalmur Hilmarsson, miembro de Viska, recordó en unas declaraciones recogidas por Bloomberg que hacía ocho años que los precios en Islandia no superaban a los de Suiza (desde 2018), según los datos extraídos de la oficina de estadística de la UE, Eurostat, y del banco central islandés.

Según los datos aportados por Viska, los precios en Islandia se sitúan actualmente un 84% por encima de la media del conjunto de los 27 países que conforman la UE y la diferencia media de precios entre el país ártico y el viejo continente se sitúan en un 42% en los últimos 30 años.

En la lista de los países más caros, Islandia supera en 3 puntos a Suiza, en 20 puntos a Luxemburgo, en 21 a Noruega, en 23 a Estados Unidos e Irlanda, en 25 a Dinamarca, en 30 a Suecia, en 31 a Finlandia y en 35 puntos a los Países Bajos.

El importante incremento de los precios que se ha registrado en Islandia queda reflejado a la perfección, según apunta Viska, en el tema de los alimentos que son hoy un 44% más altos, un porcentaje que se eleva hasta el 71% en lo referente exclusivamente a los productos cárnicos, y el 75% si hablamos de lácteos y huevos.

En comparación con otros países -especialmente con los nórdicos, que también se encuentran entre los más caros del mundo- los consumidores islandeses pagan un 40% más a la hora de comprar coches.

Para Viska no existe una relación directa entre el mayor sueldo de los islandeses con respecto a otros países y el incremento de precios. Y es que, aunque los salarios en Islandia se sitúan entre un 15 y un 20% por encima de países como Noruega o Dinamarca, según el sindicato, la diferencia de precios entre ellos es casi el doble que la diferencia salarial.

El sindicato islandés apunta a dos factores como claves para explicar esta situación. El primero de ellos son los altos aranceles que Islandia impone a la importación, fundamentalmente a los productos agrícolas y alimentarios, pues cuenta con aranceles mínimo o del 0% para otros bienes de consumo.

Viska señala también como un factor importante para explicar esa subida de precios la limitada competencia y la alta concentración en forma de oligopolios que existe en el mercado islandés por el reducido tamaño del país y por su aislamiento geográfico, lo que repercute de manera directa en el incremento del coste de la vida.

Hilmarsson puso en foco en Bloomberg también en el turismo que, según apuntó, es actualmente es su principal motor de crecimiento, pero también un importante impulsor del alza de los precios, no solo por el tema de productos, sino también el de la vivienda, auspiciado por el auge masivo de las viviendas turísticas.

Según apunta Morgunblaðið, en la actualidad, mientas que la moneda del país, la corona islandesa, se mantiene relativamente fuerte, los precios no dejan de subir, incrementándose al doble de la tasa que se registra en el resto de los países que forman parte del Espacio Económico Europeo.

Del mismo modo, apunta el medio islandés, las perspectivas para los próximos años no son del todo halagüeñas para los islandeses. Eso se traduciría en un debilitamiento de las exportaciones, la depreciación de la moneda y una reducción del poder adquisitivo de los ciudadanos.

La única forma de solucionar esto, recalcan, sería que Islandia se capaz de conseguir reducir su actual nivel de inflación por debajo del que registran sus actuales socios comerciales. Y es que este aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios en el país no parece ser sostenible a largo plazo.

En ese contexto, Hilmarsson criticó duramente la excesiva dependencia de Islandia en sectores como el turismo: “A largo plazo, Islandia no está desarrollando sectores productivos. Dependemos demasiado de industrias intensivas en mano de obra, lo que generará continuamente presión inflacionaria. Necesitamos impulsar otros pilares”, apuntó en Bloomberg.

“Los precios en Islandia se han vuelto simplemente demasiado altos”, recalca Viska para cerrar el análisis en el que trata de alerta sobre la economía del país, históricamente propensa a ciclos de auge y recesión, tal y como recuerda Bloomberg.
AM.MX/lm

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