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Los cien años de Fidel…su espíritu sigue recorriendo América Latina

Puntuales a la cita, el pasado 13 de agosto los integrantes del Instituto de Relaciones Culturales México Cuba Flores Magón-Mella de Tuxpan, presidido por el periodista Ramón Rodríguez Rangel, y sus invitados, se dieron cita en el Museo de la Hermandad México-Cuba, justamente, en el puerto de Tuxpan, para conmemorar los cien años del natalicio del prócer cubano, comandante Fidel Castro Ruz.

En el marco del histórico sitio, desde donde partió el Granma el 25 de noviembre de 1956, con un contingente de 82 expedicionarios revolucionarios que, no sólo cambiarían la ruta civilizatoria de la Isla, sino, que modificarían la percepción existente hasta el momento en el subcontinente: no hay destino manifiesto, lo que da pie a que el conjunto de hombres y mujeres puedan revocar los intereses del imperio estadounidense, si se unen con el objetivo común de buscar la justicia social.

Así pues, Rodríguez Rangel leyó un discurso en el que apuntó:

“Fidel es humanidad, es el pensar, que aún en la decadencia civilizatoria, todavía se pueden construir nuevas formas de vida, más justas, más igualitarias, más libertarias, donde se den las condiciones necesarias para que el hombre pueda desplegar plenamente sus alas y proyectarse tan lejos, como son sus sueños, sin las ataduras que nos mantienen esclavos en nuestra libertad”.

En este sentido, el comunicador destaca el sentido humanista de la lucha encabezada por Fidel, en la que se hizo acompañar de otros valiosos combatientes como Ernesto ‘Che’ Guevara, Camilo Cienfuegos y Haydée Santamaría. El espíritu de cuerpo que motivaba a este puñado de mujeres y hombres comprometidos con la igualdad para todos los integrantes del pueblo cubano, se puede definir como la oposición tenaz a “la degradación humana, a la oposición a convertirnos en simples mercancías”, como bien apunta Rodríguez Rangel en otro párrafo de sus sentidas palabras.

El evento superó las expectativas, las elevadas temperaturas del mes de agosto no minaron el ánimo de los asistentes, entre los que se encontraban autoridades municipales, un grupo de médicos internacionalistas cubanos, además de tuxpeñas y tuxpeños que reconocen la épica lucha del comandante, actitud que nos recuerda una famosa ‘pinta’ realizada durante una huelga estudiantil en la UNAM, que a la letra decía: ‘el frío de la noche se combate con el calor de la solidaridad’.

En suma, podemos afirmar que el acto se convirtió en una celebración que ensalza la disposición ciudadana de construir su propio futuro, o como lo dijera Ramón: 

“Fidel está vivo en Tuxpan, en Santiago de la Peña, en las paredes de este museo con su historia y su pensamiento, en la escultura, réplica del Granma que está en este espacio, y también, lo está, porque sigue navegando por el mundo, en donde se lucha en la resistencia contra el exterminio de la especie humana como tal, donde se construyen nuevos proyectos sociales, con el pueblo al centro, y no en la marginalidad donde los esbirros del gran capital lo quieren tener a perpetuidad”.

Podríamos agregar muchas cosas más, pero, sabemos que el espacio es breve, por ello, la conclusión de esta conmemoración podría platearse de la siguiente manera: como el Cid campeador, Fidel sigue ganando batallas después de muerto.

El gran líder revolucionario sigue aquí, recordándonos que el Hombre que no cree en el Hombre, no es un revolucionario.

Javier Roldán Dávila

Crónica inmersiva

Tuxpan de Rodríguez Cano, Veracruz, verano de 2026.

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