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Transformación y corresponsabilidad comunitaria: el desafío de Tuxpan

Por: Luis Guerrero. Segunda y última parte.

En la anterior entrega se dio cuenta del proyecto planteado para Tuxpan, Veracruz, en el Plan Municipal de Desarrollo 2026–2029. En dicho documento se señala la estrategia de gobernanza económica, economía urbana y desarrollo sostenible, en la que se plantea un diseño urbano integral orientado a la construcción de una identidad turística para el municipio. A ello se suma el programa “Playas que impulsan el desarrollo: turismo todo el año para Tuxpan”, cuyo propósito es incrementar el flujo de visitantes más allá de las temporadas altas.

En este sentido, la experiencia muestra que las ciudades agradables para vivir suelen ser también las más atractivas para visitar. Ello demanda la cooperación de la población para consolidar una cultura cívica compartida que permita mantener las playas limpias, las calles libres de basura, así como promover la cortesía y hospitalidad de comerciantes, prestadores de servicios, conductores y ciudadanía en general hacia el visitante.

Universalizar e interiorizar estas prácticas representa un desafío tanto para las autoridades como para la ciudadanía. Sin embargo, el propio Plan Municipal reconoce avances importantes. En el punto 2.15.18, relativo a cohesión social y empoderamiento comunitario, se advierte la debilidad del tejido social y de la capacidad de autogestión comunitaria en zonas rurales, lo que limita la organización colectiva, la vigilancia ciudadana y el aprovechamiento de espacios de convivencia.

Asimismo, se señalan debilidades en la cohesión social, atribuidas a una limitada capacidad de organización, lo cual tiene efectos en el debilitamiento de los vínculos comunitarios, así como en un frágil nivel de confianza entre ciudadanía e instituciones gubernamentales y en un alcance limitado de los mecanismos de seguimiento y evaluación de programas y obras públicas.

Desde esta perspectiva, el desafío aparece principalmente asociado a la institución pública en su tarea de fortalecer la cohesión social y el empoderamiento comunitario. No obstante, esta lectura es parcialmente suficiente. Desde nuestra experiencia, omite un contexto social atravesado por prácticas de racismo y clasismo que no se restringen a comunidades rurales, sino que se extienden al conjunto de la sociedad.

Estos prejuicios estructuran relaciones de poder que no solo se ejercen, sino que se incorporan a las prácticas cotidianas, a los discursos y a las disposiciones corporales. El poder se interioriza: ante relaciones autoritarias, se baja la voz, se evita la mirada directa, se inhibe la posibilidad de disentir. Estas formas de disciplina social son producto de relaciones históricas de dominación y de prácticas de autoritarismo que no se limitan al ámbito gubernamental, sino que también se reproducen en el sector privado y en las relaciones laborales, donde la jerarquía social suele legitimarse a partir del consumo y la posesión material, debilitando el reconocimiento de la dignidad igualitaria de las personas.

En este contexto, resulta necesario identificar con mayor precisión las causas de la pérdida de confianza ciudadana en las instituciones. Entre ellas destacan prácticas históricas de autoritarismo y corrupción, particularmente en administraciones municipales anteriores, sin desconocer que han existido excepciones.

En el caso de la administración actual, se observa un mayor contacto ciudadano y una comunicación más directa con la población, lo cual ha representado un cambio relevante. Sin embargo, es necesario profundizar en la coherencia entre los compromisos públicos y su implementación efectiva, pues dicha coherencia es condición fundamental para el fortalecimiento de la confianza social.

Asimismo, se considera necesaria una actualización normativa construida a partir de una amplia convocatoria a los distintos sectores sociales, académicos, medios de comunicación y ciudadanía en general. En este sentido, resulta pertinente armonizar el marco local con instrumentos como la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, vigente desde mayo de 2022, la cual establece la importancia de la participación social en los ciclos de política pública mediante metodologías de co-creación orientadas a atender las necesidades de las personas.

Lo anterior constituye una base sólida para promover la organización y participación colectiva como vía para fortalecer el tejido social. En este proceso, el trabajo territorial no solo del Ejecutivo Municipal, sino del conjunto del ayuntamiento y sus autoridades, resulta fundamental para reconstruir vínculos sociales. De igual manera, el fortalecimiento de la participación e integración comunitaria requiere la acción articulada de agentes y subagentes municipales, así como la organización de reuniones periódicas que involucren a jefes de manzana. El objetivo es consolidar una red de comunicación comunitaria en la que participen también las escuelas públicas y privadas, a fin de que, desde sus contenidos formativos, se atiendan problemáticas sociales y comunitarias vinculadas al fortalecimiento del tejido social.

Este esfuerzo requiere asimismo la participación de las asociaciones de madres y padres de familia, como espacios de diálogo y construcción de acuerdos con las autoridades municipales que contribuyan a fortalecer los vínculos entre ciudadanía e instituciones. Ello se articula con los propósitos de la Nueva Escuela Mexicana, orientada al fortalecimiento de la comunidad y al papel del profesorado como actor central en la transformación social hacia una mayor justicia.

En este horizonte, el proyecto de consolidar a Tuxpan como destino turístico no solo se relaciona con la promoción económica y la generación de empleo, sino también con la posibilidad de construir una vida pública más cohesionada, participativa y corresponsable. La transformación urbana no se agota en la infraestructura; se completa en la cultura cívica, la confianza institucional y la participación social. Sin estos elementos, cualquier proyecto de desarrollo corre el riesgo de quedarse en lo material. Con ellos, en cambio, puede convertirse en una transformación sostenida de la vida colectiva.

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