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Tuxpan con un legado histórico de resistencia

Por Laura Durán Martínez

La historia de muchos pueblos del mundo convergen hasta la actualidad en la resistencia ante intervenciones imperiales.

Tuxpan, a 290 km de la Ciudad de México, registra por ejemplo las incursiones de Juan de Grijalva en su río en 1518 y la conquista de Hernán Cortes en la región veracruzana poco después ; ataques piratas de franceses, ingleses y holandeses en los siglos XVII y XVIII; una invasión española en 1829 ya siendo país independiente ; y la intervención directa estadounidense el 18 de abril de 1847 en el contexto de la Guerra de Estados Unidos con México. Y en esta guerra, México perdió 2 400 000 km2 de territorio con el imperio. Pocos años más tarde, a 300 km de Tuxpan, el puerto de Veracruz sufrió otra intervención en 1914.

La ciudad con su río Tuxpan que desemboca en el Golfo de México -hoy día hostilizado con el nombre de Golfo de America- alberga también el muelle de Santiago de la Peña, un punto de legado histórico.

Habría que remontarse al 25 de noviembre de 1956 cuando alrededor de ochenta expedicionarios con ideales revolucionarios para edificar una nueva sociedad partieron de Tuxpan hacia Cuba en un barco de nombre Granma. Estos hombres sobrevivieron lidereando una revolución genuinamente popular y trascendieron su hazaña a nivel continental e internacional hasta nuestros días.

Nadie hubiera imaginado en esos días que esa expedición de ocho días de navegación, con esos hombres y sus sueños partiendo del muelle Santiago de la Peña se convertiría hasta la fecha en uno de los grandes hitos de la Historia con el triunfo de la revolución cubana el 1 de enero de 1959.

Habría que recordar que Cuba vivió un coloniaje español que duró cuatro siglos logrando su independencia en 1898 y desde esos años padeció la intervención estadounidense. En 1901 Estados Unidos impuso la Enmienda Platt condicionando la independencia de Cuba e intervino en 1906-1909, 1912 y 1917, además de la imposición de la Base Naval de Guantánamo que hasta hoy, 2026, sigue vigente.

A la revolución genuinamente popular de 1959 le seguiría un complejo proceso de numerosas medidas como nacionalizaciones de la industria eléctrica, del petróleo, de teléfonos ; una reforma agraria con expropiaciones de tierras; y una colosal campaña de alfabetización como aspecto educativo.

De lucha popular e insurreccional ya desde 1953 con el asalto al Cuartel Moncada, la insurrección, como única vía posible, fue convirtiéndose en una revolución con solo una perspectiva democrática en 1959 que fue chocando ineludiblemente con los intereses del imperio estadounidense.

Al principio se trataba de un movimiento nacionalista democrático que en el marco del periodo llamado de Guerra Fría, hizo que Estados Unidos ya desde 1959 fuera accionando presiones y medidas económicas contra Cuba como la reducción de cuotas azucareras y la suspensión de venta de petróleo. Ya en 1960 había caído el 83% del comercio con Estados Unidos, monto brutal para la economía cubana o para cualquier economía en el mundo. Así las cosas, la URSS bajo liderazgo de Krushev proporcionó el suministro de petróleo a Cuba con claros propósitos geopolíticos.

En 1960 se dieron más embargos comerciales a Cuba y también se realizó la invasión de Bahía de Cochinos con el auspicio de CIA en abril de 1961. Después de dicha invasión, a Cuba no le quedó otra alternativa que aliarse completamente con la URSS ya que de esta forma no resultaría tan fácil destruirla. Fue así como el 16 de abril de este mismo año, en el contexto del periodo de la Guerra Fría, Cuba declaró el carácter socialista de la revolución.

Desde esos años , no fue posible invadir directamente a Cuba pero sí fue posible imponer un bloqueo económico que ha pasado a ser hoy en día un bloqueo con carácter genocida. Con la proclama 3447 lanzada por el presidente John F Kennedy formalizando el bloqueo económico en 1962 se prohibieron importaciones de productos cubanos y reforzó la prohibición de exportaciones a Cuba de numerosos productos incluidos medicinas. Si consideramos las medidas económicas coercitivas contra Cuba desde 1959, la isla caribeña ha padecido prácticamente 67 años de criminal bloqueo económico en diferentes fases de recrudecimiento.

La declaración del carácter socialista de la revolución no solo estremeció al mundo con una nueva visión por tratar de consolidar una sociedad socialista a solo 145 kilómetros de Estados Unidos, sino que por solo este intento y por su alianza con la URSS, Cuba fue percibida desde esos años como objetivo a ser destruida por Estados Unidos. Esta es la verdadera falta y condena de Cuba en la Historia percibida por el imperio. La posibilidad de edificar otro tipo de sociedad enfrente de USA jamás fue perdonada.

Todavía más, habría que recordar que en 1962 la amenaza de guerra nuclear entre Estados Unidos y la URSS vino también a sacudir más al mundo. Para protegerse de posibles invasiones estadounidenses, Cuba había accedido a tener misiles nucleares que la URSS había proporcionado como medida de disuasión. Recordemos que Estados Unidos poseía misiles en Turquía, con un alcance cercano a la URSS, que fueron percibidos por Moscú como real y temible amenaza. Esta terrible crisis se resolvió con la salida de los misiles de Cuba a finales de 1962 y el retiro de los misiles en Turquía en 1963.

Si bien durante la década de los años 70s, Cuba tuvo un periodo de institucionalización y fortalecimiento de su revolución asentada en la promulgación de su primera constitución socialista en 1976 , siempre estuvo en la mira de Estados Unidos. También hay que mencionar que este proceso de consolidación de modelo socialista se dio con una política de dependencia y alineamiento con la URSS teniendo la planificación como política interna y el internacionalismo como política exterior. Durante todo este periodo, gracias a esta alineación, Cuba pudo administrar y solucionar los problemas que causaba el permanente bloqueo económico.

Con la desintegración de la URSS en 1991 , Cuba se quedó prácticamente sola debido a la falta del sostenimiento energético y económico del bloque socialista al frente de la URSS. Cuba vivió el llamado periodo especial en tiempos de paz y su pueblo siguió resistiendo heroicamente. En este contexto de terrible crisis, se dio más recrudecimiento del bloqueo económico con la ley Torriceli aprobada en 1992, violando el derecho internacional , con el pretexto de acelerar la democracia en Cuba. Entre tantas medidas se prohibió más el comercio con filiales extranjeras, se impulsaron sanciones a barcos, se restringió la ayuda humanitaria y limitó el envío de remesas. No conforme con ello, Estados Unidos introdujo la Ley Helms-Burton de 1996 durante el gobierno de Bill Clinton que endureció y golpeó más las pocas vías de comercio de Cuba tocando inclusive a más rubros de alimentos, medicinas y turismo con el pretexto de fomentar un cambio político del régimen cubano.

Si bien a lo largo de los 90s hubo cambios en la política económica cubana, el bloqueo ya afectaba toda la economía en forma más asfixiante.

Con el restablecimiento de relaciones de Estados Unidos con Cuba bajo el gobierno de Obama en 2014 ,existió una flexibilización relativa y muy corta del bloque económico que se terminó con Trump en 2017 al revertir todas las medidas que se habían impulsado. En realidad la normalización de relaciones fue muy cuestionable. Fidel Castro murió el 25 de noviembre 2016 a sus 90 años y la administración estadounidense vio este momento oportuno para intentar cambiar también al régimen cubano.

En 2019 Miguel Diaz Canel asumió la presidencia de Cuba y en abril de 2019 se promulgó una nueva constitución dando un nuevo reconocimiento de la propiedad privada manteniendo el carácter del sistema socialista. En este mismo año, en consecuencia, durante el gobierno de Donald Trump, la ley Helms -Burton aplicó en toda su extensión restricciones contra Cuba.

Ante toda esta embestida de bloqueo económico, agregando hoy dia el bloqueo petrolero, naviero, médico y turístico se sigue asfixiando a Cuba, con los intentos de cambiar el régimen utilizando además una inclemente guerra mediática al interior de la isla y a nivel internacional.

Habría que preguntarnos cuál es el límite de esta política genocida que se está cometiendo en Cuba?

El único error o culpa de Cuba ha sido su ubicación geográfica, a 145 km del imperio, por lo que nunca fue aceptada su soberanía, ni siquiera como país independiente después de la colonia , ni como país nacionalista democrático sin el dictador Fulgencio Batista. Mucho menos aceptable con la declaración de una Cuba socialista alineada a la URSS. Inclusive, ya desaparecido el bloque socialista, el imperio sofocó más a Cuba intentando acabarla, castigarla por haber sido parte del bloque socialista. Tampoco se le toleró más tarde a Cuba su alianza con Venezuela para obtener suministro energético y hoy se está destruyendo más a Cuba por no dejarse imponer nuevos líderes para cambiar su sistema.

Se trata de un bloqueo económico con carácter genocida que ha ido desgastando a todo un pueblo durante 67 años. Es escalofriante ver cómo Cuba ha resistido todos estos años al imperio. Y sí es cierto que el pueblo cubano ya está exhausto y lo ha estado durante diferentes períodos sobre todo después de la caída del bloque socialista.

Quieren los imperios que los pueblos sean como Numancia, que en el siglo II ac resistió al imperio romano y que después de veinte años de resistencia eligieron mejor morir? Sería horroroso como también ha sido horroroso el genocidio en Gaza.

Se está axfiando al pueblo cubano en estos momentos y los ciudadanos del mundo no deben permitir que a Cuba se le asfixie más, que muera, que la desesperanza le llegue como a Numancia, que se le extermine como a los gazatíes.

El mundo debe exigir que se respete el derecho internacional, que se respete la soberanía de los pueblos y de sus recursos naturales.

El expansionismo del imperio estadounidense al que tanto aludió la revolución cubana, no fue una simple retórica . La revolución cubana avizoró y anticipó estos procesos expansionistas sobre la base de su mismo proceso histórico.

Ahora la situación de resistencia es muy adversa no solo para Cuba sino para muchos pueblos. En Latinoamérica se ha pasado de la doctrina Monroe a la implementación de la llamada doctrina Donroe auspiciada por Donald Trump. No debe permitirse que estas visiones se incrusten en los pueblos latinoamericanos. La revolución cubana no fue un sueño sino que desde que nació avanzó

hacia una sociedad con orientación socialista, pero estuvo en permanente asedio como Numancia lo estuvo en su época.

No se trata ahora de defender lo indefendible como caracteriza el discurso de numerosos vendepatrias cubanos, muchos que por cierto reforzaron el lobby cubano-estadounidense, sino de defender la soberanía de los pueblos. No se puede borrar de la Historia lo que le ha pasado a Cuba, pues sería amnesia. No se pueden aceptar y normalizar discursos y visiones antipatriotas, pues sería la anestesia impuesta del imperio. Los pueblos tienen que quitarse la amnesia y la anestesia en que se nos ha tratado de sumergir. Cuba por defender su soberanía ha sido el objetivo de numerosas políticas devastadoras y de destrucción en diferentes escalas desde 1959.

La comunidad internacional tiene la obligación de defender al heroico pueblo cubano que ha tratado de sobrevivir resistiendo desde el inicio de su revolución y que ahora vive en extrema penuria impuesta. El imperio lo ha dicho ya, quiere hacer retornar a pueblos a la Edad de Piedra.

Los pueblos y las sociedades en el mundo enfrentan muchos nuevos desafíos. La intervención continúa contra muchos países. El corolario Trump a la Doctrina Monroe está haciendo uso de fuerza sin autorización del Congreso, llevando a cabo coerciones económicas como castigo colectivo e implementando una injerencia directa en procesos electorales soberanos, inclusive ha arremetido contra la Corte Internacional de Justicia y contra la Corte Penal Internacional para desmantelarlas.

México recuerda muy bien que en la guerra con Estados Unidos de 1846-1848 perdió 2 400 000 km2. También en Tuxpan existe un modesto Museo de la Amistad México-Cuba que guarda la memoria de la expedición del Granma que salió del muelle Santiago de la Peña en 1956 y esa trascendencia memorial, como se ve, se proyecta hasta nuestros días.

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