TEHERÁN.— En un hecho sin precedentes para la diplomacia entre ambas naciones, la emblemática Torre Azadi, ubicada en el corazón de la capital iraní, se iluminará la noche de este martes 15 de septiembre con los colores verde, blanco y rojo en honor al 216 aniversario del inicio de la Independencia de México.
El encendido especial está programado para las 20:00 horas (tiempo local de Teherán). A través de sus canales oficiales, la embajada de Irán en México catalogó el acto como “un símbolo de Irán que se tiñe de México” y un testimonio de “respeto, amistad y solidaridad entre ambos pueblos”.
Un ícono de libertad en Medio Oriente
Diseñada en 1966 por el renombrado arquitecto Hossein Amanat con una estructura en forma de “Y” invertida, la Torre Azadi —cuyo nombre en persa significa libertad— representa un hito de la modernización arquitectónica del país y funciona como un polo habitual de congregación pública. En su complejo interior alberga un mirador, una biblioteca y un museo subterráneo.
⇒ Esta será la primera ocasión en que un monumento histórico de la República Islámica adopte la iluminación representativa de la bandera tricolor mexicana.
El homenaje se suscita tras el notable acercamiento bilateral generado a raíz del Mundial de Futbol 2026, certamen durante el cual la ciudad fronteriza de Tijuana fungió como sede de concentración y acogida para la Selección Nacional de Irán. La medida de auxilio hospitalario se dio luego de que el gobierno de Estados Unidos impusiera trabas en el visado y rechazara otorgar permisos de pernocta a los deportistas persas en territorio estadounidense.
En aquella ocasión, la delegación iraní agradeció públicamente a la sociedad mexicana por brindarles su respaldo frente a lo que calificaron como injusticias migratorias del vecino país del norte, prometiendo que el episodio marcaría un antes y un después en el entendimiento mutuo.
La deferencia cultural y diplomática de Teherán hacia México tiene como telón de fondo un agudo conflicto armado entre Irán, Estados Unidos e Israel iniciado en febrero pasado tras el ataque que costó la vida del ayatola Ali Khamenei. Las hostilidades posteriores y la decisión de Teherán de cerrar el estrecho de Ormuz —punto de tránsito para cerca del 20% del petróleo y gas licuado global— han tensado las cadenas económicas mundiales, escenario geopolítico en el que Irán busca preservar alianzas y simpatías estratégicas en el continente americano.
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