“Cuando el serio y bien vestido compositor cubano, Dámaso Pérez Prado, descubrió la manera de ensartar todos los ruidos urbanos en un hilo de saxofón, se dio un golpe de estado contra la soberanía de todos los ritmos conocidos. El maestro Pérez Prado salió del anonimato de un día para el otro, mientras el espectacular Daniel Santos le sacaba rebanadas de música a los personajes típicos de La Habana, y Miguelito Valdés se moría de decadencia tratando de cotizar su propia orquesta y Orlando Guerra (Cascarita) ladraba en los clubes nocturnos de Cuba sus extraordinarios sones montunos y agitaba el alucinante pañuelo rojo que le ha dado tanto prestigio como su voz”.
“De cinco años para acá, los traga-níqueles son los grandes molinos de la moda musical. Daniel Santos, después de tres o cuatro problemas con la inspección de policía, se hizo presente en la maquinaria donde se fabrica la popularidad de los cantantes, y estuvo durante dos años gritando por cinco centavos en cualquier suburbio de América. Igual cosa sucedió con Orlando Guerra. Pero daba la impresión de que a la locura que ya sobraba en los dos anteriores, estuviera faltando todavía un poco de locura para llegar a la locura total. Entonces Dámaso Pérez Prado recogió doce músicos, hizo una orquesta, y empezó a desalojar a culatazos de saxofones a todos los que le habían antecedido en el bullicioso mundo de los traga-níqueles”.
Los dos párrafos anteriores, fueron escritos por el gran novelista y periodista Gabriel García Márquez en 1951, forman parte de una serie de artículos sobre el mambo publicados en “El Heraldo de México” y eso nos da una pauta para aventurar una hipótesis, Pérez Prado nutrió su creatividad musical con su estancia en la Ciudad de México, lo cual nunca habría logrado en su natal Matanzas, ni tampoco en La Habana.
La afirmación parte de lo dicho por Gabo, sobre el ritmo del cubano, cuando ‘descubrió la manera de ensartar todos los ruidos urbanos en un saxofón’ y siendo así ¿qué otra urbe hispano parlante le podría ofrecer lo que le dio el entonces Distrito Federal?
Como Chava Flores y su ‘Sábado Distrito Federal’, don Dámaso se convierte en un cronista que musicaliza los característicos ruidos de la gran ciudad con sus clubs nocturnos, salones de baile, taxis, teatros de revista, instituciones académicas, ambulantaje, en fin, todo lo propio de un entorno urbano en expansión que caminaba aceleradamente a la ‘modernización’.
Así pues, el sincretismo del genio creador de Pérez Prado, con el proceso de industrialización de la altiplánica urbanización, dio paso a la consolidación de un género musical que sigue alegrando tertulias, musicalizando obras de teatro y películas, además, de haber marcado varias generaciones de mujeres y hombres en todo el mundo, no olvidemos a Sophia Loren y Vittorio De Sica bailando un europeizado mambo italiano.
En virtud de lo anterior, los integrantes de Faro Tuxpan. nos complacemos en ofrecerles tres videos en donde el gran compositor cubano (Matanzas, 1916-Ciudad de México, 1989), da muestra de su gran virtuosismo, esperamos los disfruten.
Que tengan un feliz domingo.


