domingo, 2 agosto 2026
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Aranceles, Migración, Nóbel de la Paz, Venezuela, Groenlandia, Davos, México…Tuxpan

Genoveva Roldán Dávila[1]

Sin lugar a dudas es ambicioso incluir tantos temas y países en un título, pero obedece a la aspiración de contribuir con algunas ideas que logren explicar una variada y complicada realidad, que no es ajena a nuestro país ni a los tuxpeños. Ese es nuestro punto de partida, que los acontecimientos a los que hace referencia el título, tienen relación con nuestras vidas, con la realidad en la que nos desenvolvemos y que las transformaciones presentes y futuras con las que se acompañan, afectarán nuestro futuro individual y social.

Aquellos eventos que vemos muy lejanos, como las acciones geopolíticas dirigidas por Estados Unidos: la reciente invasión a Venezuela, la amenaza de tomar control  de Groenlandia, la guerra comercial con China y diversos países, los reiterados amagos a la soberanía de México, el endurecimiento en su política migratoria, entre otras, tienen repercusiones directas e indirectas en el crecimiento económico, en quiénes y cuánto invertirán en nuestra economía, cuánto empleo se genera, en el comportamiento de los precios de los productos que exportamos y de los que nos llegan, en las remesas que reciben las familias de los inmigrantes mexicanos.

Todo lo anterior trasciende en las condiciones en las que se producen y reproducen las relaciones sociales, en una fuerte incertidumbre social y política que se canaliza en la profundización del individualismo, en la búsqueda, solamente, de soluciones personales, que se suman a los contrasentidos de los últimos cuarenta años que en lugar de posicionar a México como un país con un desarrollo autónomo, se profundizó su dependencia estructural, la desigualdad y la destrucción de la vida comunitaria.          

En las poco más de cuatro últimas décadas, la Globalización capitalista, impregnó y atravesó a la absoluta mayoría de la comunidad mundial avanzando en su conexión, generalizando no solo las políticas económicas, sino también la vestimenta, la música, la comida y, de particular importancia, la forma de pensar y ver la vida. Su arranque hacia los años 80, se consolidó con la expansión planetaria del capitalismo, ante la caída del área de influencia soviética. Para ello han tenido un papel central el internet, Facebook, X (Twitter).

De ahí la importancia en analizar e identificar, en este sitio web, las causas y consecuencias de eventos que están cuestionando a dicha Globalización, que hoy acaparan las noticias y la atención de diversos sectores de la sociedad y sobre los que existen muy diversas interpretaciones. Para ello, iremos presentando en varias entregas nuestras reflexiones, lo cual hará más factible cumplir con ese objetivo. En esta primera nota presentamos dos análisis que, desde nuestro punto de vista, son importantes para la comprensión de la realidad contemporánea.

Iniciamos con el que presentó Donald Trump[2], el 20 de enero de 2025, en su toma de posesión como el presidente estadounidense número 47, ahí señaló que:

“A partir de hoy, Estados Unidos florecerá y volverá a ser respetado en todo el mundo”, “nuestra soberanía será reclamada” “nuestra seguridad será restaurada”,

“Pero primero, debemos ser sinceros sobre los desafíos a los que nos enfrentamos” “nuestro gobierno se enfrenta a una crisis de confianza”, “durante muchos años una clase dirigente radical y corrupta ha extraído poder y riqueza de [los] ciudadanos”, que no pudo “gestionar ni siquiera una simple crisis en el país”, pero se proporcionaba “santuario y protección a peligrosos delincuentes”, un gobierno “que se negó “a defender las fronteras estadounidenses”. Ante ello, “se detendrá inmediatamente toda entrada ilegal” y se devolverá “a millones y millones de delincuentes extranjeros”.

Como Comandante en Jefe, defenderé “a nuestro país de amenazas e invasiones” “Lo haremos a un nivel que nadie ha visto antes”; “China está operando el Canal de Panamá. Y nosotros no se lo dimos a China. Se lo dimos a Panamá y vamos a recuperarlo”.                                                                                                      

Se comprometió a “devolver al pueblo su fe, su riqueza, su democracia y, de hecho, su libertad; se “establecerá el flamante departamento de Eficiencia Gubernamental”; se restablecerá “la ley y el orden en nuestras ciudades”; cambiaremos “el nombre del Golfo de México, a Golfo de América”; “la política oficial…será que solo haya dos géneros: masculino y femenino”

“Estados Unidos, volverá a ser una nación manufacturera”, con una “reforma de nuestro sistema comercial” para lo cual “aplicaremos aranceles e impuestos a países extranjero”,

“Volveremos a construir el ejército más fuerte que el mundo haya visto jamás”,

Recuperará el lugar que le corresponde “como la nación más grande, más poderosa y más respetada de la Tierra”,

“Una nación que aumenta su riqueza, expande su territorio y lleva su bandera a nuevos y hermosos horizontes”; no permitiremos que se sigan aprovechando de nosotros, “nuestra soberanía será reclamada”,  

“Iniciaremos la restauración completa de Estados Unidos y la revolución del sentido común. Todo se trata de sentido común”.

“Quiero ser: un pacificador y unificador”

“Estados Unidos recuperará el lugar que le corresponde como la nación más grande, poderosa y respetada del planeta, inspirando la admiración y el respeto del mundo entero”.

El otro discurso que presentaremos es el del Primer Ministro canadiense Mark Carney[3], quien un año después, el pasado 20 de enero de 2026 lo pronunció en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el cual ha tenido fuerte impacto en quienes ahí estaban presentes, así como en muchos sectores sociales y países. Señaló que:

Hay una “ruptura en el orden mundial”, “no una transición”; “el fin de una ficción cómoda y del inicio de una realidad dura, en la que la geopolítica -donde las grandes potencias- parece no estar sometida a límites ni restricciones”. “Las reglas se desvanecen”; “el multilateralismo está bajo amenaza”; “las grandes potencias pueden actuar solas por el tamaño de su mercado, capacidad militar y por su poder pueden imponer sus condiciones”,

“Estamos en un periodo de rivalidad creciente entre las grandes potencias, donde los más fuertes actúan según sus intereses utilizando la integración económica como arma de coerción”; “en las dos últimas décadas se han puesto en evidencia los riesgos de una integración global extrema, por las crisis financiera, sanitaria, energética y geopolítica”,

“Durante décadas, países como Canadá prosperaron bajo lo que llamamos el orden internacional basado en reglas”. “Nos unimos a sus instituciones, elogiamos sus principios y nos beneficiamos de su previsibilidad. Gracias a ello, pudimos impulsar políticas exteriores basadas en valores”, 

“La historia del orden internacional basado en reglas era parcialmente falsa, pues los más fuertes se eximían cuando les convenía y las reglas comerciales se aplicaban de manera asimétrica, así como el derecho internacional con distinto rigor dependiendo de la identidad del acusado o de la víctima”,

“Esa ficción resultaba útil y la hegemonía estadounidense ayudó a proporcionar bienes públicos, rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y marcos para la resolución de disputas”; “participamos en los rituales y, en gran medida, evitamos señalar las brechas entre la retórica y la realidad”,

Pero “recientemente, las grandes potencias han comenzado a usar la integración económica como arma: los aranceles como palanca, la infraestructura financiera como coerción, las cadenas de suministro como vulnerabilidad a explotar”; afirmó que no se puede “vivir dentro de la mentira” del beneficio mutuo de la integración, “cuando la integración se convierte en la fuente de tu subordinación”,

Todo esto conduce a un mundo de fortalezas que “será más pobre, más frágil y menos sostenible”; “si las grandes potencias abandonan incluso la apariencia de reglas y valores para perseguir sin restricciones su poder e intereses, las ganancias del transaccionalismo serán cada vez más difíciles de replicar”.

Otros aspectos de su discurso están dirigidos a propuestas que fundamentalmente están orientadas a que las potencias intermedias deben actuar juntas, porque “si no estamos en la mesa, estamos en el menú”. Sobre esto último, profundizaremos en nuestra próxima nota.

Consideramos necesario este largo resumen de los dos discursos, como puntos de partida que nos permitirán hacer nuestro propio análisis: ¿qué condiciones permiten explicar el colapso de un proceso de desarrollo que contó con tanto apoyo mundial?    ¿cómo caracterizamos el momento actual? ¿cuáles son las alternativas para los países denominados o que se autodenominan “potencias intermedias”? ¿y las opciones para países como México?

Responder estos cuestionamientos nos permitirá avanzar en los temas enunciados en el título de estas notas.


[1] Tuxpeña de nacimiento y de corazón

[2] El discurso inaugural. La Casa Blanca. 20 de enero de 2025 https://www.whitehouse.gov/remarks/2025/01/the-inaugural-address/

[3]“Construyendo algo mejor”. Discurso completo de Mark Carney en Davos https://legrandcontinent.eu/fr/2026/01/21/le-discours-integral-de-mark-carney-a-davos/

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