Por: Dani Machuca
La comunalidad es nombrar la cosmovisión de nuestros antepasados, sus acciones y formas de vida, este término es creado en 1980 por Floriberto Díaz Gómez, Ayuuk del Estado de Oaxaca y el maestro Jaime Martínez Luna, zapoteco del mismo Estado, conceptualizado desde las montañas una experiencia y un razonamiento propio.
“La Comunalidad, percibe al mundo desde dentro, por ello, no es poder, sino interdependencia, no es propiedad, sino compartencia, no es mercado, sino complementariedad” escribe el maestro Jaime.
Hemos visto el mundo desde los ojos de la individualidad, de ejercer el poder sobre el más débil o el que en ese momento se encuentra en estado de indefensión, donde el hombre “conquista” el mundo, se impone, es capaz y permisible explotarlo de todas las formas posibles, extracción, contaminación, extinción de especies o recursos, apropiación física y cultural, destrucción; vinieron a imponernos sus filosofías, sus creencias a platicarnos como es el mundo, como debe ser… pero, ¿Cómo vivíamos antes, cómo era nuestra identidad antes de “la mal llamada conquista”?, como dijo el historiador Federico Navarrete.
Las comunidades de los pueblos originarios, se organizaban de diferentes maneras, no se medían por su capacidad en el mercado, ni por la fuerza de su producto interno bruto, sino por la capacidad de compartir, de cocrear, de ver la vida como parte de un todo, el ser humano como el resultado del mundo, no al ser humano como el centro del mundo, el del poder dominador, sino de la existencia compartida, el respeto entre todos los seres vivos, plantas, animales, así como los elementos y la astrología, sin dejar de lado el disfrute en la fiesta, o la participación en rituales, se trataba de vivir el mundo desde dentro, desde la experiencia, no desde el YO, sino desde el NOSOTROS, vivir la comunidad, vivir el territorio.
“Dicho de otra manera, podríamos afirmar, que es detener y desaparecer el epistemicidio, con nuestra existente, palpable y profunda, fuente de razonamiento, que reside en el movimiento integral de la vida de planeta, del que los hombres y mujeres, somos tan sólo, un elemento más. (p46, Martinez Luna)
Tener esta otra visión del mundo, no es solo recuperar nuestras organizaciones sino reaprender como vivir el mundo en este contexto histórico, desde el colectivo, sin perder identidades individuales, sino conceptualizar que somos parte de un todo, que vivimos en sociedades vecinales, que estamos unidos no solo en el territorio sino en la vida en este tiempo y espacio, que muchas veces tenemos las mismas necesidades y los mismos problemas en común, como ahora las inundaciones en la cuencas y comunidades.
Vivir la comunalidad no se refiere a dejar de ser individuo y convertirte en la masa, sino entender que aun en la individualidad perteneces a un mundo al que no puedes ser indiferente, del que no te puedes salir sino compartir, vivir la comunalidad, para mi entender consiste en aportar y contribuir desde la compartencia.
Nos dicen asambleístas, levanta dedo, retrograda que volvieron a levantar el dedo como se hacía antes, porque no entienden la cosmovisión del sur, porque desde aquí decidimos en colectivo lo que es para el bien común porque a pesar de las individualidades, diferencias, religiones, incluso nacionalidades; la asamblea se concentra en lo que se tiene en común, como el territorio, no en las diferencias y este ejercicio debería ser la forma en la que las comunidades decidan su porvenir, ya que el cuidado mutúo es lo que tiene que guiar nuestras acciones; no está demás decir que la inseguridad se combate con convivencia.
Y para la convivencia esta la fiesta, es donde la “compartencia” se vive, la comunidad sale a las calles a celebrar, entre vecinos se comparte la comida, la bebida, la música, se vive la comunalidad, todos aportan según puedan, algunos comida, otros la música, otros ayudamos a pintar los murales, otros a organizar, pero cada quien desde su posibilidad apoya al colectivo.
Pienso que la comunalidad es una alternativa, una visión que podríamos practicar desde el colectivo, sabemos que el mundo no va a cambiar por otro, sin embargo está transformándose a cada momento, esta propuesta es entonces la posibilidad de cambiarlo a nuestro favor, a quienes creemos en la fuerza de la comunalidad, en el respeto del otro y del entorno en pensar en un crecimiento horizontal, con el que podemos transformar las realidades.
Imagen: https://www.istockphoto.com/, crédito: Valente Romero Sánchez
Descripción: stone of the sun or Aztec calendar or solar calendar embodied in a Mexican textile or handicraft



De hecho, la comunalidad es la apuesta epistemica del México profundo, del Mexico del hacer colaborativo, del tequio, del trabajo colectivo, de la fiesta que nos unifica porque permite que nos reconozcamos iguales.
Totalmente de acuerdo, alternativa de resistencia al salvaje capitalismo y contra el centralismo de un ser y yo individual. tomemos en cuenta que el Sur incluye a todo territorio despojado por los imperios, a los que sufren la colonialidad vigente hasta nuestros días♥️‼️