lunes, 3 agosto 2026
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Diálogos desde el municipio: bienestar animal, una tarea urgente

Por Luis Guerrero. Primera parte

Las mascotas, en particular los perros y los gatos, son compañía, presencia e incluso consuelo para muchas personas; los perros tienen la capacidad de reconocer las emociones de sus amos y, para quienes viven en soledad, suelen convertirse en el vínculo cotidiano con la vida, para las niñas y los niños representan juego, caricias y demostraciones de afecto. Además, contribuyen a la salud física al fomentar el paseo, la actividad y la vida al aire libre; asimismo, brindan acompañamiento emocional, reducen la ansiedad, la depresión y la soledad; con frecuencia son el motivo para levantarse, caminar y hacer ejercicio; también cumplen funciones de resguardo y seguridad comunitaria: alertan de riesgos, cuidan hogares y colonias y favorecen el tejido social. El paseo del perro crea diálogo espontáneo, genera confianza, fortalece la convivencia y promueve la inclusión social, los perros de asistencia, por su parte, benefician a personas que requieren apoyo por alguna discapacidad. Los servicios que prestan a la sociedad en cuerpos de seguridad, en situaciones de desastre como terremotos y en la localización de personas son, sin duda, invaluables.

Las habilidades cognitivas de los perros les permiten comunicarse con los humanos de formas sorprendentes, al grado de que algunos, en tono exagerado, afirman que “solo les hace falta hablar”. Lo que sí está demostrado es que son capaces de entender decenas de palabras —se estiman más de 150—, interpretan señales humanas y pueden buscar ayuda; poseen habilidades complejas superiores a las de los gatos, sin embargo, estos últimos destacan por su mayor autonomía y mejor memoria de corto plazo. Los gatos se distinguen por su persistencia y su habilidad individual para dominar territorios, a ello se suma su capacidad de control biológico: los gatos son excelentes cazadores de roedores y reducen plagas de forma natural, son además, una compañía silenciosa, su presencia genera en muchas personas equilibrio emocional, les reduce el estrés y la presión arterial; su ronroneo transmite calma, además, perciben el estrés humano y, en momentos de tristeza, suelen tornarse cariñosos, también saben poner límites cuando desean estar solos, son animales limpios, aprenden lo que no está permitido por sus tutores y demandan educación basada en el cuidado, el respeto y la paciencia; cuidarlos no es solo un acto de ternura: es una responsabilidad y un acto profundamente humano.

A Mahatma Gandhi se le atribuye la idea de que el progreso moral de una nación se mide por la forma en que trata a sus animales; esta afirmación tiene plena justificación, pues el bienestar de los animales domésticos depende directamente de los seres humanos; en ese sentido, Diálogos desde el municipio —una iniciativa del Instituto de Formación Política de Morena— intercambia experiencias de servidores públicos emanados de esa fuerza política, en este contexto se recuperan propuestas y datos importantes, particularmente los relacionados con los sufrimientos físicos y emocionales que padecen las mascotas a causa del abandono, una forma clara de maltrato y violencia contra los animales. Además de las enfermedades y plagas que desarrollan por la falta de atención veterinaria, los animales en situación de abandono generan diversos riesgos para la salud humana. Es importante señalar la sobrepoblación de perros y gatos en situación de calle, la reproducción geométrica de los caninos puede estimarse de la siguiente manera: en el primer año 8, en el segundo 16, en el tercero 48, en el cuarto 134, en el quinto 402, en el sexto 1 206, en el séptimo 3 618 y en el octavo 5 432. Son cifras que invitan a una reflexión urgente.

En México se estima que se producen alrededor de 500 000 abandonos de mascotas al año, nuestro país ocupa el segundo lugar -después de China- en maltrato animal; esta realidad exige un cambio inmediato, no solo por razones humanitarias, sino por los problemas que los seres humanos generamos al abandonarlos: perros y gatos mal alimentados, desnutridos, enfermos, hambrientos y sedientos, portadores de parásitos y enfermedades que pueden ocasionar padecimientos zoonóticos como la rabia, la leptospirosis —bacteria presente en la orina—, la toxoplasmosis —asociada a las heces de los gatos—, la sarna, transmisible por contacto directo, la tiña, que afecta principalmente a niñas y niños, y diversas parasitosis intestinales, además de mordeduras y agresiones. Lo anterior exige compromiso ciudadano e institucional, se requiere convocar a una política de bienestar animal, articular esfuerzos para convivir en una ciudad más justa, más saludable y más humana. Proteger a perros y gatos, es también cuidar la convivencia, la seguridad y la dignidad de nuestra comunidad; el municipio tiene la responsabilidad y la oportunidad de encabezar este esfuerzo; la ciudadanía la de acompañarlo y hacerlo suyo.

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