Genoveva Roldán Dávila[1]
En continuación de nuestra nota del pasado 4 de febrero y recuperando el contenido de los discursos de Donald Trump y Mark Carney, ellos hacen referencia a dos procesos entrelazados que tienen efectos directos en el conjunto de la sociedad mundial.
El primero hace referencia al colapso, ruina, derrumbe, dificultades, aprietos (son muchos los sinónimos), de las estructuras, instituciones, formas de organización y sentido común que se impulsaron y asumieron por las estructuras de poder, durante casi cinco décadas y que se le conoce como la Globalización.
El segundo, nos describe la crisis de la hegemonía estadounidense quien, desde fines de la Segunda Guerra Mundial, asume ese rol por ser la economía más grande y consistente, además de contar con el ejército y tecnologías más poderosas del planeta, de tal manera que, en el impulso y consolidación del proceso globalizador, su actuación fue determinante.
Su condición de supremacía se encuentra cuestionada, más profundamente, en los últimos 17 años y reconocida, insistentemente, en el discurso de Trump. Vincula las expresiones más destacadas de la Globalización con la hegemonía de EU, por eso insiste en que volverá a ser una nación manufacturera y que modificará su sistema comercial, aplicando aranceles a los países que se han aprovechado y violentado la soberanía de EU.
En el plano interno, hace responsable de haber perdido su posición como la nación más poderosa, a una supuesta clase política “radical y corrupta”, pasando de largo que en los últimos 40 años han gobernado 4 presidentes republicanos y 3 demócratas. Ninguno puede ser identificado como “radical” y menos aún, que impulsaron programas socialistas o semi comunistas, como veremos más adelante.
Atribuir a la agenda “woke”, que tomó impulso en 2010 y a la que se ha asociado a los demócratas, que es un pensamiento de izquierda no tiene ningún sustento. Si bien hace referencia a un “despertar ideológico”, lo cierto es que fue hábilmente impulsada por las estructuras de poder y el #staywoke fue manipulado para dividir a la sociedad, e impulsar el “odio hacia los demás”, no solo en EU, sino a nivel mundial. Lo woke dejó de lado el análisis de las clases sociales, la explotación, la desigualdad, la pobreza, para enfocarse en sectores vulnerables, poniendo énfasis en la discriminación de género, o a grupos sociales que comparten modas o hábitos de vida, inspirando los enfrentamientos sociales. Buscando la satisfacción social, de manera destacada, en el “lenguaje inclusivo”, que nunca significó la solución profunda de las causas de la discriminación.
En cuanto a la corrupción, que hace relación con quienes abusan de su poder para obtener ganancias, es cierta la afirmación de Trump y para mejor ejemplo solo destacaré el uso económico que le ha dado su familia a su poder político. En los primeros 10 meses como presidente, Trump ya había logrado regresar al ranking de las 500 mayores fortunas del mundo. En octubre de 2024 su patrimonio neto era de aproximadamente 4 400 millones de dólares, para octubre de 2025 ya ascendía a 7 700 millones de dólares.
Cierto es que el proyecto globalizador fracasó. El mismo Banco Mundial declaró al año 2023, “el año de la desigualdad”; el 1% más rico de la población, posee más del doble de riqueza que más de 6 900 millones de personas (Oxfam). La posibilidad de un crecimiento sin tropiezos y de empleos bien pagados se ha truncado (284 millones de trabajadores en situación de pobreza extrema, menos de 3 dólares diarios, incremento de la proporción de trabajadores informales, 2100 millones en todo el mundo en 2026, con menor calidad del empleo). La desaparición de las fronteras (más de 60 nuevos muros y vallas fronterizas desde la caída del Muro de Berlín), la convergencia de las brechas entre países ricos y pobres y al interior de los países, la construcción de una aldea global y la desaparición de contradicciones, se quedaron en sueños, que nunca tuvieron bases reales.
¿Cuándo inició la crisis? Tenemos importantes antecedentes, como olvidar las crisis financieras de los años 90 (la crisis de la libra esterlina el “miércoles negro”, 1992; el “efecto tequila” en México, 1994; las crisis asiáticas, 1997; la crisis del “vodka” en Rusia 1998; el “efecto samba” en Brasil,1999), todas ellas resultado de la falta de regulación al movimiento del capital financiero, especulativo; pero que fueron atribuidas a las debilidades institucionales y estructurales de los países subdesarrollados y atrasados. Con el “error de diciembre” en México las consecuencias económicas y sociales fueron dramáticas: devaluación del peso, recesión económica, suicidios, incremento de la pobreza, etc.
Sin embargo, en 2008 en las entrañas del país más poderoso y extensiva al resto del mundo se destapa una crisis financiera de las hipotecas subprime y la quiebra de Lehman Brothers. La que en pocos meses se conocerá como la más profunda crisis desde la Gran Depresión de 1929, que también inició con tintes financieros con la caída de la Bolsa de Nueva York. A partir de entonces, un crecimiento inestable, con periodos inflacionarios y una pandemia que puso en evidencia la extrema debilidad de los sistemas de salud agudizada por los procesos de privatización al que se les expuso.
Regresemos a las causas internas de la crisis de la hegemonía estadounidense a la que hace alusión Trump en su discurso y que las achaca a una clase dirigente radical y corrupta. Corrupta, no lo dudo. Radical, imposible, como lo corroboramos con la siguiente información. Estimados lectores, quizás ustedes ya lo saben, pero no está por demás recordar que EU es el país que tiene la menor esperanza de vida de todos los países ricos, algo que no estuvo presente durante la mayor parte del siglo XX.
Con altas tasas de obesidad (70% tiene sobrepeso y más de un tercio son obesos) y de fumadores; muertes por sobredosis con alrededor de 110 mil muertos al año, la tasa más alta de homicidios de todos los países ricos y la mayoría de los muertos son jóvenes; el aumento en la última generación de suicidios en jóvenes, mientras que en otros países ricos han disminuido; también en este país son más frecuentes las muertes en accidentes de tráfico; desigualdades en el acceso a la atención médica, altas tasas de depresión juvenil que se duplicó en los últimos ocho años y es de casi 27%; país que también tiene la tasa más alta del mundo de niños que viven en hogares monoparentales, alrededor de 1 de cada 3 niños, en donde también tienen una alta tasa de pobreza (23%, en 2021); destaca como país, con el mayor número de tiroteos masivos públicos a nivel mundial, particularmente ha tenido un incremento en los tiroteos escolares que tuvieron un máximo histórico con un aumento de 1900% entre 2010-2022.
De acuerdo con el Informe de OXFAM, en EU se observa una mayor desigualdad que en el resto de países ricos. Solo en el último año, los 10 multimillonarios más ricos de EU ganaron más de medio billón de dólares. El 1% más rico obtuvo al menos 101 veces más riqueza que el hogar promedio, y al menos 987 veces más riqueza que los hogares que están en el 20% más pobre.
Un grupo de académicos estadounidenses que ha asesorado a presidentes también señala que: los estadounidenses pasan menos tiempo en actividades grupales, ya sea en ligas deportivas, reuniones sindicales o reuniones de la iglesia. Los adolescentes pasan menos tiempo saliendo con amigos o pasando el rato. Tanto los adultos como los niños pasan horas todos los días mirando sus teléfonos, a menudo con auriculares. Esta es la “pesadilla americana”.
En la sociedad estadounidense los sentimientos que han estado y continúan muy presentes son: enojo, miedo, ansiedad, desconfianza, fatiga, estrés económico, inseguridad; el desencanto es brutal por los resultados obtenidos en las últimas décadas y que hemos señalado más arriba.
Trump gana la presidencia de ese país, entre otros factores, porque ha promovido un discurso muy centrado en las emociones. En análisis sobre las debilidades en la oratoria de Trump, por ser desordenado en cuanto a su estructura, ya que va y viene de un tema a otro, se insiste en que su trayectoria en los discursos se caracteriza por el uso de palabras sencillas, que su audiencia no tenga que acudir a un diccionario, porque el ciudadano estadounidense promedio no lo hará. Por eso utiliza frases cortas (Frank Luntz), con el claro objetivo de ser entendido por un público amplio, que se ha alejado de la lectura y que, en sus propias comunicaciones por WhatsApp, Facebook e Instagram, es el lenguaje que utiliza.
La respuesta del “animal herido”, ha sido devastadora en lo interno, hacia sus aliados y hacia quien más directamente, por sus resultados y potencialidades, está poniendo en riesgo su hegemonía. Hay una ruptura del orden mundial ficticio que se llamó Globalización, que está transitando hacia un reacomodo geopolítico y económico. Pero el “animal no está muerto”, está en crisis.
Fuentes consultadas:
OIT. https://www.ilo.org/publications/flagship-reports/employment-and-social-trends-2026
Max Roser (2020). Why is life expectancy in the US lower tan in other rich countries?
‘https://archive.ourworldindata.org/20260202-181317/us-life-expectancy-low.html’ [Online Resource] (archived on February 2, 2026)
Livingston, Sídney. “Tiroteos masivos en Estados Unidos”. Ballard Brief. Octubre 2023. www.ballardbrief.byu.edu
[1] Tuxpeña de nacimiento y de corazón


