Por Luis Guerrero: segunda parte
Comprender la profundidad de nuestra mente a través de la metáfora del iceberg es solo el primer paso. Para analizar los conflictos cotidianos y las fuerzas que operan en nuestro interior, es útil explorar un segundo modelo fundamental. Sigmund Freud complementó su visión del mapa mental con una teoría que divide nuestra psique en tres instancias dinámicas que interactúan constantemente y que cobran un protagonismo único cuando dormimos.
La segunda tópica —desarrollada sistemáticamente por Freud en “El yo y el ello” (1923)— ofrece otro modo de comprender el aparato psíquico. No sustituye a la primera tópica, sino que la complementa. Ahora Freud distingue tres instancias: Yo, Ello y Superyó. Podemos imaginarlas, para fines didácticos, como tres “personajes” que participan en los conflictos y negociaciones de nuestra vida psíquica.
Recuperar esta segunda tópica nos permite complementar la comprensión del texto que estamos abordando. De la misma manera, “El malestar en la cultura” (1930) nos ayuda a pensar la fuente del sufrimiento psíquico y las vías mediante las cuales el ser humano intenta tramitarlo.
Regresando al Ello, Superyó y Yo: El Ello constituye el polo pulsional del aparato psíquico y se encuentra regido por el principio del placer. No se trata simplemente de “lo animal” o de “la parte biológica”, aunque mantiene una estrecha relación con las pulsiones —pensadas como fuerzas internas que impulsan al sujeto a buscar una satisfacción—. El Ello no se orienta por las exigencias de la realidad ni por las normas morales; busca la satisfacción de las pulsiones. Es enteramente inconsciente, aunque sus exigencias afectan inevitablemente a las otras instancias.
El Superyó incorpora prohibiciones, exigencias e ideales que proceden, entre otras fuentes, de las figuras parentales y de la cultura. Incluye la conciencia moral y puede funcionar como instancia crítica y exigente frente al Yo. Sus contenidos y funciones son en buena medida inconscientes, por lo que no siempre sabemos conscientemente por qué nos juzgamos, nos exigimos o sentimos culpa.
El Yo, por su parte, se encuentra en una posición particularmente compleja. Se relaciona con la realidad exterior, pero también debe enfrentar las exigencias del Ello y las del Superyó. No es simplemente “la parte racional” de la persona: también posee procesos inconscientes y participa en mecanismos de defensa (los abordaremos más adelante). En términos didácticos, podemos decir que intenta mediar entre las exigencias pulsionales, las prohibiciones e ideales y las condiciones de la realidad.
Supóngase que a una persona su dentista le receta un antibiótico para prevenir una infección y le sugiere suspender el consumo de alcohol. Pero sus amistades le invitan al bar a festejar precisamente el día en que concluye el tratamiento. El Ello gritaría: ¡Quiero celebrar!; El Superyó respondería: ¡Eres un irresponsable! Expones tu salud. Y el Yo interviene: Tómate un par de cervezas ligeras, con los alimentos.
De hecho, así de indulgente es “mi propio Yo” … es una broma. Aunque, hablando en serio, el chiste constituye también una de las vías privilegiadas mediante las cuales algo de lo inconsciente puede expresarse. Freud tratará precisamente al tema: el chiste y su relación con lo inconsciente; A este último lo abordaremos con más detalle en la próxima entrega. Precisamente en su papel protagónico, cuando el Yo duerme.
Hasta la próxima.
Imagen: Salvador Dalí: ‘Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar’. https://www.museothyssen.org/coleccion/artistas/dali-salvador/sueno-causado-vuelo-abeja-alrededor-granada-segundo-antes



Muy interesante información
Muchas gracias Leticia, alentador el comentario. Abrazo
La importancia de análisis sobre el ello y el yo, de como nos hacen tomar posibles decisiones inconscientemente, mientras el súperyo trata de que actuemos de forma correcta analizando la situación aunque se trate de solo sueños.
De acuerdo Alicia, es una dinámica inerna, que expresa ese encuentro entre instancias de la mente. Saludos