Por Luis Guerrero. Segunda parte
En la anterior entrega, hicimos un bosquejo de la Escuela autoritaria (EA), la aplicación del castigo, sus efectos negativos y el contraste con la Nueva Escuela Mexicana (NEM) que pone en el centro del sistema educativo al estudiantado; lo anterior emana del proyecto de nación, centrado en la persona (se conoce como parte dogmática de la Constitución Mexicana) cuyo mecanismo de accesibilidad o equivalencia jurídica, es la Ley General de los Derechos de Niñas Niños y Adolescentes -de aplicación al alumnado menor de dieciocho del bachillerato- además, de la Ley General de Educación. Recuperamos esta normativa porque establecen la prioridad de prácticas educativas en función de los derechos, necesidades e intereses de las y los alumnos, dirigidas a lograr su formación exhaustiva.
Dicho propósito queda desdibujado cuando la intervención docente se centra en actividades que no tiene correspondencia con los aportes teóricos, producto de la investigación o estudios didáctico-pedagógicos. Una de ellas es la exigencia de tareas “académicas” extraescolares excesivas, como “estrategia” correctiva. A propósito de lo anterior, hace algunos días en un bachillerato, un docente solicitó a sus grupos, versiones estenográficas de videos de ejercicios de funciones, lo que resultó en más de veinticinco páginas escritas a mano, la inversión en tiempo para los alumnos fue de más de diez horas continuas de trabajo improductivo, con poco o nulo valor pedagógico, una tarea disfrazada de castigo, que nada tiene que ver con el aprendizaje significativo. Dicha labor “enseña” antivalores, que pueden ser percibidos como autoritarismo, arbitrariedad, injusticia; asimismo, alteración del ciclo del sueño, estrés del estudiante, de las madre y padre de familia, afectación del clima social. Dicho de otra manera, vulnera derechos humanos y funciona en contra de la NEM, la escuela no es solamente aprendizaje de asignaturas, el propósito es la formación integral.
Lo anterior involucra no solo conocimientos disciplinares, además, el estudio de sus derechos fundamentales, la autonomía, la identidad personal y cultural, el desarrollo artístico; la autoestima, el manejo de emociones, el despliegue de la inteligencia intra e inter personal; el aprecio por la naturaleza como condición de posibilidad de la vida; ciudadanía responsable, valores democráticos, solidaridad y justicia, entre otras cualidades que se espera desplegar, o dicho con otras palabras, formar personas completas, capaces de vivir en sociedad, de construir proyectos de vida, se trata de dimensiones que permitan reafirmar la vida, su producción y reproducción. Lo anterior pudiera parecer redundante, pera la vida es el fundamento de todos los valores, de la ciencia misma, de la: pedagogía, biología, medicina, el derecho, de la economía, de la política. No se vive para estudiar, se aprende, se hace ciencia y tecnología como mediaciones para la vida.
Estamos tratando de ética, que atraviesa o debe ser transversal, a todas las prácticas humanas en general y en particular en la escuela cuya responsabilidad es la formación de personas, la enseñanza y el aprendizaje; de aquí que no es aceptable que se realicen prácticas contra educativas, como ignorar la diversidad: de puntos de partida, pluralidad de ritmos en el aprendizaje, estilos de aprendizaje; dimensión socioemocional, autoconcepto, autoestima, actitudes, habilidades de convivencia; estructura del grupo, estudiantes rechazados, liderazgos; contexto institucional y escolar. Entre otros elementos relevantes encaminados a dar luz al docente. Subrayamos la variante personal de aprendizaje, la conación, la cognición y el afecto; la conación refiere a lo volitivo, a los
anhelos, a las formas de enfrentar la tarea del aprendizaje; lo cognitivo, refiere a los conocimientos y habilidades y lo afectivo a la personalidad y la motivación.
La comprensión, el acercamiento, el diagnóstico de las características de la subjetividad del alumno que comporte el rigor necesario para su validez, permite sustentar estrategias y acciones acordes con los aportes de la ciencia educativa, relevantes y pertinentes con las características específicas del discente, es decir, la intervención docente se centra en las necesidades específicas del estudiante, no es al revés, el alumno no es el que se tiene que adaptar a la escuela o al maestro. No pasamos por el alto que la propia institución educativa, para lograr sus propósitos, está obligada legalmente a capacitar al profesorado. Hasta la próxima.



EDUCACIÓN COMO LOS BOMBEROS VOLUNTARIOS DE ANTAÑO (VOLUNTARIAMENTE A HUEVO)
Solo el amor convierte en milagro el barro, engendra la maravilla, si no…no lo intentes, será en vano S.R.