Por: Luis Guerrero
Hemos dicho -en pasadas entregas- de los conceptos: pueblo, democracia, legitimidad, Estado, poder, entre otros tantos, no son contenidos estáticos; una observación más completa incluiría el análisis de las circunstancias vividas a lo largo de la historia, podríamos decir se trata del contexto histórico en el que se evalúan, por citar un ejemplo, “el poder”, es distinto en cuanto a funciones dentro de la totalidad del estado, es diferente en comparación con otro Estado y en el tiempo, el poder como reflexión teórica tiene múltiples significados o descripciones análogas, el poder se vive de forma diferenciada en las relaciones en la familia, la escuela privada, el hospital, y va ser distinto como expresión ética, en el sistema de trabajo social y se manifestará con diferentes grados de represión exigida institucionalmente, dependiendo del grado de desarrollo -estadio- de las fuerzas productivas, es decir, dependerá de la resistencia que se ofrezca. El concepto, poder es dinámico -dialéctico- y es importante para su comprensión, valorarlo en diferentes momentos del devenir histórico, es decir, diacrónicamente.
El concepto “pueblo” también tiene múltiples significados, nos interesa reflexionarlo en el contexto del pensamiento de la Filosofía de la Liberación, partiendo de un primer significado, pueblo: como comunidad de personas que habitan en un determinado territorio y comparten una organización política; definición que llamaremos primer analogado. Un segundo analogado es la población un no todo, es el bloque social de los excluidos del sistema político o económico, los destituidos de su dignidad, expresión de movimientos sociales reivindicatorios: los pobres, los trabajadores, los estudiantes, las feministas, las comunidades originarias etc, quienes a través del diálogo logran verse reflejados en las otras luchas, las feministas observan la diferencia de salarios para las mujeres, las indígenas se percatan que sufren el machismo y el racismo, los trabajadores caen en cuenta de las disputas de los feminismos contra el machismo, dicho de otra manera, las luchas particulares se articulan, en un proyecto global, para el caso de México (no es el caso de Nepal y su generación Z) las luchas sociales se articularon en torno del Movimiento de Regeneración Nacional.
Lo que constituyó en su momento el proyecto de país enarbolado por MORENA. Es el resultado de un momento reflexivo, consciencia constituyente de saberse excluida frente al entonces Estado -léase proyecto privatizador neoliberal adoptado por el PRIAN- hablamos del momento en el que el pueblo elegido (cualquier pueblo), se manifiesta como agente histórico, que rompe con el sistema de opresión, en ese punto, en ese tiempo de ruptura, se autoconstituye el pueblo, el no todo, el resto, el que cree en sus liderazgos, en el proyecto, pero sobre todo cree en sí mismo como hiperpotencia transformadora del régimen, que si bien guarda similitud con el pueblo explicado como primer analogado, es distinto, es: una comunidad que irrumpe en el sistema e inicia su transformación para crear otra totalidad, a partir de un programa de lucha por otro sistema político-económico, en un esfuerzo pacífico de largo aliento, que se enfrentó a distintas formas de fraude, es una población con una visión crítica de los medios tradicionales de comunicación, de los pseudopolíticos de la derecha, pero sobre todo es un pueblo dispuesto a defender su proyecto.
Dicho proceso se explica como la Cuarta Transformación. Otros programas se distinguen, cuando se produce un gran acuerdo entre sectores, unificados a veces en torno a una palabra como libertad o independencia. En México se logró un acuerdo histórico particularmente en el Gobierno del General Cárdenas, en el que se logró la organización de los obreros, de los sindicatos, de los campesinos en coaliciones, de la misma manera el industrial o capitalista local se articuló.
Se trata de la construcción de la hegemonía, no entendida como dominación de un grupo histórico en el poder que opera en contra del pueblo, sino como consenso frente al exterior, particularmente se luchó por el crecimiento de un capitalismo local, frente al imperio económico-militar que representa Estados Unidos de Norte América, es en ese momento, en que se conforma un tercer analogado de pueblo: una comunidad que lucha por su sistema económico enfrentando a la exterioridad del sistema, la metrópoli colonial; que al tener un mayor desarrollo industrial, mejor tecnología, es decir, otra composición orgánica del capital, produce con menos valor, lo que permite que el poderoso capital -que no solo explota a los trabajadores migrantes- explote al capital menos desarrollado de nuestro país. Lo que dio pauta a la lucha nacionalista que culminó con la expropiación petrolera.
Industria nacional que se trató de desmantelar en favor de capitales extranjeros, pero que actualmente se salvaguarda en beneficio de la mayoría, a pesar de personajes que estuvieron en el poder y que rechazados por la colectividad electoral, precisamente por su servicio en favor de instituciones como el FMI, el BM y su entreguismo al Gobierno de EE UU, experimentan el menoscabo de su imagen y credibilidad, desesperados, intentan sabotear la transformación, esperando una intervención del vecino del norte encabezado por Trump, personaje ansioso por intervenir militarmente en nuestro país; en total consonancia con su Subsecretario de Estado, Christopher Landau, quien por cierto, publicó en su cuenta de X (antes Twitter) -a propósito del asesinato del Presidente de Uruapan- “…que su memoria inspire acciones rápidas y efectivas”, seguro desea emular en México los crímenes producidos por los ataques ilegales a lanchas en el Atlántico, u otra guerra inútil e irracional como la de Calderón; generando condiciones para que sus representantes en México, la derecha rancia: los Chuchos, los Alitos, los Anayas o los Claudios: los antipueblo, regresen por sus fueros y privilegios, de aquí su burda maniobra de tratar de extrapolar la generación Z de Asia del Sur.



De acuerdo EEUU su crisis interna e histórico intervencionismo en el Caribe y América Latina persigue un poder que se filtra apoyado con empresarios y políticos que buscan desestabilizar la 4T ! Pero NO PASARÁN !!
A la oposición le salió el tiro por la culata. Trataron de aprovechar a los jóvenes de la generación Z y se unieron a la marcha, la mayoría era gente muy adulta y un gran número de prianistas y gente muy ignorante. Grupos de choque con herramienta y violentos. Lo único que lograron es que la sociedad esté harta de ellos y cada vez son menos. No tienen ideas, ni proyecto, lo único es la violencia y la calumnia.